PiMon, desarrollado por Cuvier para su línea Area, plantea una vivienda construida desde el color como principal herramienta de organización espacial. Inspirado en los universos cromáticos de Picasso, Mondrian y Luis Seoane, el proyecto transforma el apartamento en una composición habitable donde cada estancia desarrolla una identidad propia a través de la materia, la luz y los objetos.
Lejos de utilizar el color como un recurso decorativo, PiMon lo convierte en la estructura que articula toda la vivienda. Un pasillo completamente azul —paredes, techos, puertas y pavimento— atraviesa el apartamento como una caja escénica de fuerte carga visual que contrasta radicalmente con las distintas habitaciones, definidas desde grandes superficies blancas y atmósferas cromáticas independientes.
Mientras las zonas comunes permiten la convivencia simultánea de toda la paleta del proyecto, las habitaciones funcionan como composiciones más contenidas donde cada color dominante incorpora pequeños acentos complementarios cuidadosamente controlados. La luz natural, presente de forma intensa en todas las estancias, amplifica la percepción de los materiales, reflejos y contrastes, reforzando la sensación de habitar el interior de una paleta en constante transformación.
A través de lacados brillo, azulejos ochenteros con lechadas a contraste, piezas de acero tubular, plásticos, terrazos pigmentados y textiles desarrollados específicamente para cada espacio, PiMon construye una atmósfera de gran intensidad visual donde arquitectura, mobiliario y color funcionan como parte de una misma composición doméstica.

En PiMon, cada estancia se desarrolla como una variación cromática autónoma. Las habitaciones individuales trabajan desde un único color dominante que se expande sobre techos, mobiliario, textiles y objetos, mientras pequeño scontrapuntos complementarios introducen tensión y profundidad visual dentro de cada composición.
La habitación verde incorpora acentos puntualesen naranja flúor, la amarilla convive con elementos en gris oscuro y la roja encuentra equilibrio a través de la presencia más neutra de la madera. Frente a ellas, las zonas comunes permiten la superposición simultánea de toda la paleta del proyecto, generando espacios más dinámicos donde color, reflejo y geometría interactúan constantemente.
El apartamento combina materiales de fuertepresencia gráfica —lacados brillo, acero tubular, plástico o azulejos conjuntas a contraste— con otros de carácter más orgánico, como maderas o terrazos pigmentados específicamente según la identidad cromática de cada estancia. Elementos como la gran mesa de comedor completamente alicatada o las carpinterías coloreadas refuerzan la sensación de que el espacio no ha sido decorado a través del color, sino directamente construido desde él.






A pesar de la intensidad visual del proyecto, PiMon mantiene una relación profundamente doméstica con el espacio. La presencia constante de luz natural, las superficies blancas y la organización precisa de los colores permiten que la vivienda conserve una sensación de equilibrio incluso en sus composiciones más saturadas.
El apartamento se recorre como una secuencia de atmósferas cambiantes donde cada estancia modifica radicalmente la percepción del usuario. Más que establecer una narrativa cerrada, el proyecto propone una experiencia espacial vinculada a la estimulación, la creatividad y la euforia visual desde una aproximación claramente arquitectónica.
Lejosde entender el color como un elemento aplicado sobre la vivienda, PiMon planteauna forma de habitar donde el espacio se organiza, se delimita y se percibe directamente a través de la composición cromática.






El proyecto incorpora distintas piezas realizadas específicamente para el conjunto, entre ellas varias obras de A.C.A. (Anonymous Cuvier Artists), que alternan retratos vinculados a Agnes con composiciones de posicionamiento político próximas al lenguaje gráfico de Seoane. A estas intervenciones se suman reinterpretaciones de diseños clásicos de mobiliario transformados tanto en color como en proporción, desplazando objetos reconocibles hacia una lectura más experimental y escultórica.
Pequeñas referencias a la Bauhaus aparecen también distribuidas por el apartamento a través de sistemas de señalética y cartelería asociados cromáticamente a cada estancia, mientras distintas piezas cerámicas y objetuales de Jade Paton, Jessica Hans y Alma Ondo amplían la dimensión material del proyecto.




















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