Barbarella, impulsado por Cuvier en colaboración con el estudio DESErxiO, plantea un apartamento concebido como una interpretación doméstica y contemporánea del universo visual de la película protagonizada por Jane Fonda. Más que reproducir literalmente su imaginario, el proyecto traslada al espacio ciertas ideas asociadas al film —la flexibilidad, la sensualidad o la ficción cotidiana— para construir una vivienda abierta, mutable y profundamente habitable.
El apartamento se organiza como una gran estructura diáfana donde todas las estancias pueden permanecer visualmente conectadas. A través de paneles móviles, dormitorio y baño adquieren distintos grados de intimidad o se incorporan completamente a la zona principal, permitiendo transformar constantemente la percepción del espacio. Situado en el centro de la vivienda, el usuario puede recorrer visualmente el apartamento en360 grados, entendiendo el conjunto como un único entorno continuo.
La abundante entrada de luz natural, filtrada por lamas verticales que recorren el perímetro, genera una atmósfera cálida y envolvente donde los tonos rosados, las maderas de roble mate, los mármoles y las piezas metálicas vistas construyen una sensación de calma, confort y desconexión del exterior. Lejos de una aproximación tecnológica o futurista convencional, Barbarella propone una interpretación más analógica de la nave doméstica, donde la ficción aparece desde la atmósfera y los materiales más que desde la tematización explícita.

En Barbarella, el espacio se construye desde la continuidad visual y la transformación constante. Aunque el apartamento funciona como una única estancia abierta, diferentes plataformas y paneles móviles permiten reorganizar el grado de intimidad de cada zona sin interrumpir nunca la percepción global del conjunto.
Las áreas de cocina y baño se elevan ligeramente sobre el pavimento principal mediante un escalón que introduce una zonificación sutil, evitando generar cierres o bloqueos visuales. Sobre esta estructura flexible aparecen superficies pensadas también como dispositivos narrativos:los paneles móviles funcionan tanto como separadores espaciales como soportes para proyecciones audiovisuales que incorporan nuevas capas de imagen y ficción al interior.
El proyecto desarrolla una materialidad cálida y muy precisa, construida a partir de roble mate, mármoles blancos y negros, hierros lacados en distintas gamas de rosa y azulejos cuidadosamente seleccionados por su textura, tono y singularidad. Los rosas aparecen siempre desde la variación y el matiz, evitando una lectura uniforme o temática del espacio, mientras pequeños acentos en azul klein aportan profundidad y contraste al conjunto.
A través de elementos recuperados, referencias art decó y detalles técnicos deliberadamente visibles —como ensamblajes metálicos o tornillerías resaltadas cromáticamente— Barbarella construye una atmósfera doméstica donde sensualidad, calma y ficción cotidiana conviven de manera natural.













A pesar de las múltiples referencias cinematográficas presentes en el proyecto, Barbarella evita convertirse en una escenografía temática. La vivienda funciona desde parámetros profundamente domésticos, donde flexibilidad, confort y experiencia cotidiana prevalecen sobre cualquier gesto representativo.
La luz natural, los materiales cálidos y la ausencia de compartimentaciones rígidas construyen una atmósfera pausada que favorece una relación más introspectiva con el espacio. Más que aislarse del exterior, el apartamento propone una cierta sensación de suspensión, generando un entorno pensado para habitarse lentamente.
Lejos de una idea futurista asociada a la tecnología, Barbarella plantea una visión más física y analógica de la ficción doméstica, donde el espacio se transforma continuamente sin perder nunca su condición acogedora.


El proyecto incorpora múltiples piezas desarrolladas específicamente por artistas invitados, integradas en la arquitectura y el mobiliario como parte activa de la narrativa espacial. Más que funcionar como obras autónomas, las intervenciones aparecen distribuidas por el apartamento estableciendo relaciones directas con personajes, escenas y símbolos asociados al universo visual de Barbarella.
Entre ellas, una lámpara de suelo realizada por A.C.A. recrea el impacto de un meteorito contra la nave, mientras una de las barras de cocina oculta un tapiz de Marina Seoane que muestra fragmentos del icónico estilismo de la protagonista. Delia Dels participa con un jarrón vinculado a la antagonista de la película y Vitor Mejuto reinterpreta la imagen clásica de una Piedad, asociándola a la relación entre Barbarella y el ángel presente en el film.
El apartamento incorpora además distintos elementos diseñados específicamente para el espacio, como el grabado del armario principal inspirado en la historia entre el ángel y el robot o las patas de la televisión, concebidas como una criatura alienígena infiltrada en la vivienda. A través de estas y otras intervenciones, como la de Alma Ondo, Barbarella amplía su condición de proyecto de interiorismo para construir un sistema narrativo donde arte, mobiliario y arquitectura comparten un mismo lenguaje espacial.












Como parte del proyecto, Barbarella cuenta también con una banda sonora original titulada Matmos 1920, concebida específicamente para acompañar la experiencia espacial de la vivienda. El título hace referencia tanto al planeta vivo presente en la película como al imaginario modernista que atraviesa parte del proyecto.
La composición recupera fragmentos e ideas de la banda sonora experimental creada por Michel Magne para la película original—finalmente descartada— junto a audios procedentes del film y entrevistas posteriores realizadas a Jane Fonda sobre una posible reinterpretación contemporánea del personaje desde una perspectiva feminista. La pieza incorpora además referencias a canciones y producciones audiovisuales actuales que han retomado el imaginario visual de Barbarella dentro de la cultura pop reciente.
Desarrollada con la participación de AV Geminis, Felix Fernández, Marta Mink, Fatima Carmena,Charlotte Pissavy-Yvernault, Jose Cubría… la banda sonora amplía el proyecto más allá del espacio físico, entendiendo música, interiorismo e imagen como partes de una misma narrativa doméstica.


